Aspectos filosoficos y metodologicos PDF Imprimir Correo
Escrito por Stefan Gurtner   

Pensamos que el hombre más feliz no es aquel que tiene más momentos felices en su vida sino aquel que sabe resolver de la mejor manera los problemas que se le presentan - porque en la vida hay pocos momentos realmente felices, pero sí una enorme cantidad de problemas que hay que resolver. De igual forma así como se necesita agua para aprender a nadar se necesitan los problemas para aprender a encararlos, esto significa, que los adolescentes y jóvenes por ellos mismos deben comenzar a resolver los problemas cotidianos, aunque esto lleve a menudo a problemas y a un aparente desorden. Ahora, esta forma de educación constructivista implica dos conceptos: el derecho al error y el derecho a la rebeldía, que contradicen completamente a la educación tradicionalista que se ha ejercido hasta ahora.

"El error es un derecho, es el punto de partida para que nuevos conocimientos emerjan. El niño, el adolescente y el joven aprenden si tienen la libertad de equivocarse, si tienen obstáculos que superar, si tienen la libertad de explorar nuevos caminos", nos explica el pedagogo argentino Néstor Hugo Quiroga en su libro "Viaje al interior de la Escuela": "Es necesario repensar el hacer educación no tanto ya desde el conocer sino desde el recrear, descubrir, crear, inventar. No hay un motor natural que desarrolle ciertas funciones superiores, como por ejemplo la lengua escrita o el pensamiento científico. Estos sólo se producen en el sujeto en la medida que haya una sostenida participación en actividades de pensamiento recreativo primero y creativo después. El niño viene, de algún modo, dotado naturalmente de la capacidad de jugar y asimilar; de pensar y actuar; de compartir y crear."

En cuanto al derecho a la rebeldía dice el mismo Quiroga "que no hay que tener miedo a las nuevas ideas, porque las nuevas ideas remueven las jerarquías". También Paulo Freire en su "Pedagogía de la Autonomía" se refiere a este tema. Explica que la historia, la cultura y la política no sirven para adaptarse a ellas, sino para cambiarlas. "Es preciso", continua, " que tengamos la resistencia que nos preserva vivos, la comprensión del futuro como problema y la vocación para ser mas como expresión de la naturaleza humana en proceso de estar siendo, fundamentos para nuestra rebeldía y no para nuestra resignación que hace que las ofensas nos destruyan el ser. Una de las cuestiones centrales con que tenemos que lidiar es la promoción de posturas rebeldes en posturas revolucionarias que nos adentran en el proceso radical de transformación del mundo. La rebeldía es el punto de partida indispensable, es deflagración de la justa ira, mas no es suficiente. La rebeldía en cuanto denuncia precisa se prolonga hasta una posición más radical y crítica, fundamentalmente anunciadora. El cambio del mundo implica la dialectización entre la denuncia de la situación deshumanizante y el anuncio de su superación, en el fondo, nuestro sueño."

Sabemos que los adolescentes y jóvenes a veces se equivocan al evocar una rebeldía sin causa, pero aquí igualmente se debe conceder el "derecho al error" - ya que ¿cómo se puede aprender una rebeldía constructiva sino no se tiene la oportunidad de experimentarla?

En vista de que además el conductismo y la educación tradicional en general están estrechamente vinculados con el sistema de planificación curricular con objetivos, nos vimos obligados a buscar otras alternativas de planificación curricular - es que definitivamente no se puede hacer una educación alternativa utilizando esquemas tradicionalistas. En está búsqueda nos encontramos una vez más con el pedagogo argentino Néstor Hugo Quiroga quien fijó nuestra atención en el concepto del "saber" en vez en el del "objetivo". Respecto al "saber" nos cita el dicho del filósofo Confucio:

"Si lo oigo, lo olvido
Si lo veo, lo olvido
Si lo hago, lo sé."

El "saber" siempre es visto por el punto de vista del niño y no del adulto como ocurre con el objetivo. El "saber" va mucho más allá del objetivo porque incluye la manipulación o la investigación de la cosa a aprender. Así que el "saber" incluye: información, conocimiento y manejo. Por esta razón nuestro plan curricular ya no incluye objetivos por actividad, sino simplemente las acciones a realizar, sus contenidos, la participación por parte de los niños, adolescentes y jóvenes y además sus fuentes de evaluación. Los "saberes" elaboran los niños, adolescentes y jóvenes antes de cada actividad a realizar, los anoten en cartulinas y los colocan en las paredes del lugar donde se desarrollará la actividad. Una vez fijados también pueden ser escritos en tableros de venesta y profundizados a través de dinámicas esporádicas. Una vez por mes o después de haber concluido la actividad cada adolescente y joven se evalúa a si mismo en una hoja de evaluación.


 


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